Musicoterapia y Tercera Edad

Quería compartir con ustedes mi experiencia de muchos años como musicoterapeuta en el trabajo con personas que transitan la tercera edad y que se encuentran institucionalizadas por distintas razones.

 

A partir de los 65 años queda determinado el grupo etáreo conocido como el de la “tercera edad”. Como ocurre en todas las etapas de la vida, ésta tiene características generales que la distinguen y definen como así las  particularidades que hacen a cada sujeto en cuestión.

Encontramos muchas veces en las instituciones geriátricas personas que han transitado su vida plenamente y que en un determinado momento de sus vidas, y por diferentes circunstancias, se encuentran en un lugar nuevo en el cual  se hallan despojadas de sus bienes materiales, de sus posibilidades y en algunos casos de sus afectos. Adela Herrera — Geriatra de Clínica Las Condes— asegura que una buena vejez no sólo depende de la salud y el ánimo, sino también del apoyo, la comprensión y el cariño que le brinde la familia al adulto mayor.

La vejez es un proceso de cambios determinados por factores fisiológicos, anatómicos, psicológicos y sociales. Se da en ella una reducción sustancial de la capacidad funcional del individuo: funciones intelectuales tales como análisis, síntesis, imaginación, percepción y memoria visual inmediata.

Ante esta nueva realidad que les toca vivir que beneficios promueve el espacio de musicoterapia?

Dentro del proceso musicoterapéutico, el primer paso consiste en instaurar un espacio de trabajo, un espacio de referencia donde cada uno de los integrantes del grupo pueda crear, jugar, expresarse, descubrir a los otros y reencontrarse a sí mismo. Un  encuadre que promueva la expresión y la exteriorización emocional, donde la actividad lúdica ponga en juego y conjugue las percepciones, las sensaciones y las vivencias corporales para que el adulto mayor pueda explorar y reconocer sus fortalezas, nuevas posibilidades de ser y hacer a través de su cuerpo y sus sonidos más esenciales.

En el juego sonoro la música puede actuar como disparador de nuevos pensamientos e ideas creativas. Y es a partir de este trabajo creativo que la persona puede rehacer, recuperar, reconstruir su mundo pasado y presente, construyendo así su propia historia sonora en el aquí y ahora del dispositivo musicoterapéutico grupal.

Al momento de plantear las actividades se tienen en cuenta las necesidades y posibilidades de cada una de las personas que integran el grupo. La dinámica del mismo es un encuentro semanal de aproximadamente 90’.

A veces surgen preguntas de los familiares:

 ¿Qué hace mi mamá, canta? Si no escucha…!

 ¿Baila? Si no camina…!

Y muchas preguntas y respuestas más. Lo importante de todo esto es que SÍ canta, Sí baila, se expresa como puede; muchas veces tenemos la concepción de que sólo hay una manera de bailar, de cantar, de escuchar… y en el espacio de musicoterapia se baila cómo se puede, se canta cómo se puede. A partir de lo que la persona posee y despliega en función de sus propios tiempos y posibilidades.

El hacer en el espacio de musicoterapia nos brinda una oportunidad para desarrollar diferentes objetivos, como por ejemplo:

<!--[if !supportLists]--> ü <!--[endif]-->Generar y mantener la motivación por las nuevas actividades.
ü Crear un espacio de trabajo posible para la comunicación interpersonal.
ü Promover conductas e intercambios sociales.
ü Prevenir o revertir el aislamiento.
ü Descubrir potencialidades de producción propia, que aumenten la   seguridad en sí mismo y eleven la autoestima, alejando al individuo del lugar del déficit.
ü Estimular permanentemente para lograr una promoción personal y una mayor actividad comunitaria.
ü Mantener hábiles las funciones físicas y funciones intelectuales superiores (memoria, atención, razonamiento, juicio y coordinación).
ü Reconocimiento como individuo, con sus expectativas e inquietudes.
ü Ser miembro activo, capaz y útil, considerando su capacidad física, mental y emocional.
ü Oportunidad de autoexpresión.
ü Sentimientos de valoración.
ü A través de la expresión grupal lograr que el grupo valorice la producción de cada uno desde las posibilidades de interacción.
ü Estimular la coordinación motriz a través del canto, el ritmo musical y el movimiento corporal.

 

Para finalizar, la vejez es una etapa evolutiva más de la vida de un ser humano que se caracteriza por los cambios y las pérdidas que un ser transita, a nivel corporal, mental y socioemocional.

El trabajo en musicoterapia con pacientes geriátricos es posible y su aplicación en este ámbito aporta una mejor calidad de vida para los pacientes institucionalizados.

 

Lic. María Cecilia Zamora – Equipo Red Musicante
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